YA EL OTOÑO

Ha entrado ya el Otoño

Y los doseles de hojas

tiemblan a cada brisa

cada vez más desnudos

por frío y por ausencias

y un rocío ya insano se ha alojado

entre las transparencias de las ramas

de los robles castaños y las hayas

alisos abedules y choperas

tiñendo lo antes verde

con ocres y escarlatas y carmines

que preludian letargo de Natura

 

Ha llegado el Otoño

Y nos sentamos más, querida,

no sé si es que los cuerpos lo demandan

o si es que es el rezago

Y quedamos más tiempo contemplando

absortas las miradas

en la policromía iridiscente

con que Natura da por clausurado

el tiempo de las frondas

Y en silencio admiramos

(pues nos embruja el colorido)

los cobres de espesura

o el manto de las hojas

aventadas caídas y rojizas

de melojos espinos y vivaces

que vistieran laderas

Y andamos más despacio

y, amada, nuestros cuerpos

acortan sus distancias

quizás por destemplanza

quizás por el temblor ya ralo del ramaje

o el crepitar de la hojarasca

cuando andamos más juntos, Amor mío.

 

Ha entrado ya el Otoño

y las hojas se miran unas a otras

atisbando por entre los ramajes

el amustio y el soplo de ventiscas

y trémulas preguntan a los musgos

cuál será la siguiente

en dejar madre-rama

 

o o o O o o o

 

Ha entrado ya el Otoño

Y las silentes músicas dormidas

irisan los paisajes

en el breve espejismo

que despoja las vestes de la Vida

y de ella sus entrañas y su aliento

Y nos deshoja, amada, cada otoño

hasta que un día de esos

tan desasosegantes y ventosos

nos miremos sin ojos

ya en el suelo dormidos

descansando

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