ANIMALES QUE NOS CAMUFLAN SECRETOS

 

 

Variedades de insectos hoja, insecto palo y flor

Desde que era un joven adolescente, interesado por la vida y todas sus manifestaciones, ávido devorador de todos los reportajes sobre Naturaleza que podía ver en la TV, y tras leer El Origen de las Especies de Darwin (1859), y un libro del neodarwinista John Maynard Smith (Teoría de la Evolución, 1966), me llamaron especialmente la atención esos animales, insectos y peces mayormente, que han adoptado formas aparentemente imposibles, así como aquellos que tienen la capacidad de mimetizarse o camuflarse con determinados entornos naturales que frecuentan. Voy a centrarme aquí a los que han adoptado una forma definitivamente imposible. Me refiero a los insectos hoja o palo, al pez piedra, a ciertos hipocampos (caballitos de mar), variedades de pulpos o al dragón de mar. Si bien, esta fascinante capacidad también se da en animales muy superiores como el gran bújo cornado

o ciertas especies de leopardos.

Pez piedra

 

Me preguntaba entonces, y sigo haciéndolo, ya después de haberme ilustrado ampliamente sobre neodarwinismo, biología y genética, cómo y por qué mecanismo evolutivo han llegado, con el trascurso de las eras, a ostentar esa desafiante estructura morfológica que nos asombra por su completo acierto y éxito ecológico, en sus respectivos nichos.

 

En primer lugar, esos nichos son cambiantes, es decir, han tenido poco tiempo evolutivo para alcanzar una perfección

Polilla de punta pulida

adaptativa tan compleja y acabada, pues Darwin dejó bien claro en su obra, que todos los cambios evolutivos se produjeron «por azar» y en «imperceptibles gradaciones» (sic), y el neodarwinismo no ha modificado -tan sólo matizado- ambas afirmaciones.

 

En segundo lugar, si los cambios fueron graduales, en medio del proceso la forma

necesariamente habría de ser no adaptativa, hasta su acabamiento, de modo que

Hipocampo pigmeo

serían inevitablemente depredados masivamente por especies mejor adaptadas (acabadas). Es decir, en el proceso, necesariamente, sucumbirían, pues sus camuflajes serían de

scaradamente imperfectos.

 

Y por último, aunque quedarían bastantes cuestiones sin resolver con los utensilios que la actual teoría evolucionista nos ofrece, me pregunto ¿sabe el animal de marras lo que está haciendo, hacia dónde está evolucionando, es que tiene un sentido teleológico, es que sabe a qué medio se está adaptando y cómo lo hace…?; ¿o es que la dotación genética del animal, su ADN, envuelto en una doble membrana (celular y nuclear), mapea, por decirlo de alguna manera, el

Hipocampo dragón

entorno, con el objeto de variar su estructura para que el morfismo de su efímero anfitrión cambie radicalmente, y se perpetúe en su especie? Y sólo son algunas de las preguntas que me suscitan esas formas tan sorprendentemente perfectas en cuanto adaptación y camuflaje ecosistémico.

 

Y es que,  obviando interpretaciones resolutivas, como el creacionismo o la hipótesis del diseño inteligente teístas, ya que éstas zanjan la cuestión sin dar cabida a investigación alguna, la actual teoría de la evolución se nos muestra imperfecta, si no inconclusa. El hecho de la Evolución es incontrovertible, la cuestión, el punto es el mecanismo.

Gecko de cola de hoja

 

Hemos de recordar ahora las palabras de Sir Alister Hardy, que fuera profesor emeritus de Zoología de Oxford: «es posible que sea demasiado escéptico, pero no puedo menos de preguntarme si no hay alguna otra cosa relacionada con el proceso evolutivo que nosotros no comprendemos.», o la consideración del conocido filósofo y epistemólogo Karl Popper (racionalismo crítico): «Ni Darwin ni ningún darwiniano ha dado hasta ahora una verdadera explicación causal de la evolución adaptativa de un solo organismo o un solo órgano determinado.» Y aunque Popper falleció en 1994, sin

Pez sapo

haber conocido los avances que se han hecho en el campo de la genética y epigenética, lo cierto es que esa «explicación causal» a la que alude, no se ha vislumbrado ni remotamente, y menos en los extremos que he tratado en este escrito.

 

Nos hallamos, pues, por el momento, ante un límite del conocimiento, hasta que encontremos «alguna otra cosa relacionada con el proceso evolutivo»

 

Gran búho corneado

 

Fotografías tomadas de internet

 

 

 

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