VARIACIONES SOBRE UN TEMA DE HÖLDERLIN (Da ich ein knabe war)

Hablamos…

como soler hacemos al constante

nombrando

todo saber y cosa

ya fuera un quark o quásar

con la añagaza audaz

de un críptico tapiz

que tejido con signos y algoritmos

con ecuaciones bien trabadas

intenta explicar «todo»

desde la compleja y perfecta

palpitante estructura de lo vivo

a universos visibles e invisibles 

o Multiversos impensables

 

Hablamos…

de una manera y modo que a la postre

realmente pareciera

que sabemos

 

Hablamos sobre Vida

sobre el pulso tenaz de la Consciencia

lucubrando el origen y  función

de lo vivo y pensante

con la sola herramienta

del agua limo y tiempo

y prestidigitación al paso

de lo inerte a lo vivo

 

Hablamos…

como si las palabras cincelaran

la realidad prismática y proteica

que a cada instante reconstruye

nuestro cerebro y mente

como en juego de espejos transpasables

 

Hablamos siempre y designamos

así como sabiendo

el cómo cuándo y dónde devinieron

las cosas que nombramos:

el Enigma del Cosmos

la Esfinge de Consciencia

el reto de la Vida

 

 Y al socaire aventado

de lo que imaginamos Realidad

se aventura algún físico

ecuacionando sus quimeras

a postular muy seriamente

que todo ese Universo que tanto desconoce

e incluso Multiversos infinitos

surgieron de una ¿Nada?

(las fluctuaciones cuánticas de Azar

en no-Espacio y no-Tiempo):

Así es que se despejan las variables

de las irreductibles

funciones y ecuaciones que atormentan

las mentes del que anhela

saberlo todo y Todo

 

Todos hablan, nadie escucha

o o o O o o o

 

Hablamos…

con matemas palabras o sofismas

como si la consciencia conociera…

como si se supiera…

 

Realidad no es palabra ni ecuación

y se autoextingue en sólo la intención

de nombrarla con signo número o medida

(en la función de onda colapsada)

 

Y a pesar de lo Todo

constantemente hablamos

irrefrenablemente enfebrecidos:

fruto de la impotencia…

Y hablamos y nombramos

como los hombres hacen

como si conocieran…”

AL «MIENTRASTANTO»

Y mientras y por siempre al mientrastanto,

esperamos –quién sabe cada cual-,

esperamos que pase

un “algo-diferente”:

el evento que cambie el ahora-estando,

p´a alterar nuestras vidas

y, bueno, ser felices,

con dinero, poder y esotras cosas

(panoplias bien nutridas

 y blasones señeros;

conquistas y fortunas;

-no se me ocurre más de la opulencia).

 

Y al mientrastanto deseamos

que confluya el milagro y lo crucial,

algo rotundo que destroque

el monótono ritmo del cotidio.

Algo total que altere el existiendo,

que cambie trayectorias

que rote los vectores.

 

o o o O o o o

 

Y al mientrastanto que esperamos

que el “milagro” acontezca,

acontece el milagro,

la maravilla que esperamos,

el eso que aguardamos:

Lo que pasa es la Vida,

que sin siquiera percibirlo

se nos derrama entre las manos,

como el agua del río que tomamos

entre los dedos bien cruzados

para saciarnos la sed de los caminos.

 

o o o O o o o

 

No pasan los milagros.

El milagro que pasa

se llama Vida,

y es color agua.