SIEMPRE HABRÁ UN ALGO

A pesar de la afirmación insistente de Stephen Hawking, y otros muchos físicos, astrofísicos y cosmólogos, es absolutamente imposible que el Universo se hubiera originado de la Nada. Concretamente, el famoso físico mencionado, 10 días antes de su fallecimiento, en una entrevista televisiva en Star Talk con el astrofísico y divulgador Neil deGrasse Tyson, le contestaba a la pregunta de ¿qué hubo antes del Big Bang?, que «lo que existía antes de esa gran explosión era… básicamente… nada… Nada… Preguntar sobre qué hubo «antes» del Big Bang, es lo mismo que pensar qué hay al sur del polo sur de nuestro planeta…»

 

Si bien las opiniones de este conocido físico no son compartidas por la comunidad científica, ni siquiera por una parte significativa de ésta (como expresa el profesor de cosmología de la LSU, Iván Agulló), comenzaremos por lo que postula la Física teórica generalmente admitida, si bien a este respecto, dada su no falsabilidad (posibilidad de refutación mediante experimentación), existen muchas y variadas hipótesis y conjeturas. Aquí nos centraremos en el modelo Standard.

 

Fluctuaciones cuánticas de la nada, entendido este concepto puramente teórico como un falso vacío pleno de energía, otorgaron, como préstamo fugaz, un tiempo infinitesimal, generando, por el principio de incertidumbre de Heisemberg, océanos de partículas virtuales en pares partícula-antipartícula. Tras de tal préstamo a cortísimo plazo, en un tiempo infinitesimalmente posterior (10^-34 de segundo), la inflación (un campo inflatón; soplo divino, dirían los teístas) magnificó a una potencia inconcebible (10^30 o más) el proceso. Dicho de otro modo, en una milmillonésima de segundo, el proceso descrito excitó el campo inflatón, que produjo un cambio de fase, y algo así como un grano de arroz se transformó en algo del tamaño del Sol. Y con la posterior ayuda del campo de Higgs, cuando el Universo tenía una edad de una décima de millonésima (10^-10) de segundo, ese campo (convertido ya en electrodébil), que baña todo el Universo, dio origen al Universo bariónico (material), es decir, surgió la masa, de la que estamos hechos. Y el Universo evolucionó, de una forma tan afortunada que permitió la aparición de la vida y la consciencia en este planeta. Así es que nos hallamos pensando sobre estas cosas.

 

 

Bien, son muchas suposiciones ad hoc, pero cuadran en el modelo físico teórico para explicar el Origen de un Universo (burbuja). Pero esa fluctuación que dio origen a nuestro Universo concreto (sollozo, gemido, convulsión, estertor… dirían los poetas), hubo de “fluctuar”, y valga la necesaria redundancia, en un Algo, sobre un Algo, o respecto a un Algo, o dentro de un Algo.

 

Ese Algo, o si se prefiere un término más físicamente aceptado, falso Vacío, como su propio nombre indica, es un Algo. Y un Algo no es Nada. Es justo su contrario. Y es que las fluctuaciones del campo de energía primordial, nunca son inertes, no se estabilizan en un valor cero, sino ligeramente positivo. Lo que implica, necesariamente, que el espacio nunca podría estar completamente vacío. La nada no puede existir, lisa y llanamente hablando en términos cuánticos (Principio de Indeterminación), siempre quedará una energía básica, imposible de suprimir (energía del punto cero).

 

Y ese Algo, creador de universos con su enorme energía, eternamente, sin tiempo, porque éste no existía antes de un Big Bang, ¿qué es lo que Es?. Nadie lo sabe, nadie lo puede saber, porque no nos podemos remontar hasta el propio origen del Universo, pues la física que conocemos –si es que la gravedad cuántica de bucles no lo zanja, y pienso que el intento dista mucho- ya no rige en tiempos inferiores al de Planck (10^-43 de segundo). Y pensemos que en ese tiempo de Planck, según los cálculos físico-matemáticos, el universo tendría un tamaño de 10^-33 centímetros (mil quintillones más pequeño que el núcleo de un átomo), y una temperatura de 10^32 grados Kelvin. Inimaginable, ¿verdad?

 

Nos enfrentamos a un límite del conocimiento, pero teniendo bien presente que la nada no puede existir, «la nada como tal no existe en la naturaleza» manifestaba el Dr. Agulló en entrevista (Sinc, 2020). Siempre habrá un Algo que fluctúe en un campo.

 

No podemos saber qué es ese Algo, o ese campo que produce fluctuaciones, pero podemos estar bien seguros: siempre habrá un Algo.

 

 

 

 

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.