SOÑAR NUESTRAS PRESENCIAS

¿No es cierto que las alas transparentes

de las aéreas libélulas y cisnes,

cuando vuelan tan alto

que el sol las atraviesa,

te enhebran con sus giros

en el tapiz polícromo, fractal,

de los existenciares-miles-cuandos,

de este ahora, que es siempre…

desde el continuum tránsfugo del tiempo,

recidivante en sus reflujos

en su mera apariencia vanerrantes…?

 

¿O no será que un Siempre

presencia todos, todos nuestros cuandos,

desde un Allá-absoluto,

donde no cabe ahorando,

ni siquiera en los sueños…?

Ni siquiera en los sueños…!?

 

Qué será de nosotros,

los que sólo sabemos

soñar nuestras presencias…?

 

o o o O o o o

 

Como el aire, ya ha entrado

el primigenio helor dentro del párpado,

como estratos de ocaso incandescentes,

fundiendo las figuras de arenisca,

todas las que se ven y viste,

en la cósmica fragua de la Danza

de la prístina Shiva,

hacia el ignoto vórtice-del-Siendo.